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LA REVISIÓN
DE VIDA
Solo hay una cosa importante,
buscar el Reino de Dios
A. Condiciones previas
Para que la revisión de vida sea eficaz, debe
tenerse en cuenta lo siguiente:
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El equipo que hace la revisión de vida no
debe pasar de 8 personas, con el fin de que todos puedan participar
debidamente.
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Debe haber un responsable de equipo que sea
exigente para evitar discursos, divagaciones, pérdidas de tiempo, juicios
sobre personas. él mismo u otra persona nombrada al efecto, actuará como
secretario tomando nota de lo más significativo para en un momento dado
resumir, sintetizar, retomar el hilo de la reunión, etc.
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A la reunión del VER, se debe ir con el
hecho de vida del tema correspondiente ya pensado. Igualmente, para la
reunión del JUZGAR se ha debido hacer oración y reflexión con los textos de
la Palabra de Dios y/o del Magisterio de la Iglesia. Gran parte de la
formación del militante pasa por que sea responsable y se prepare a
conciencia este apartado.
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Es muy importante hacer del momento del
JUZGAR un verdadero acto de oración -contemplando las actitudes de Cristo-
para poder juzgar la vida con sus propios ojos.
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No se debe tener prisa para pasar de un
momento a otro. Los tres momentos de la revisión de vida son igualmente
importantes y ha de dedicarse suficiente tiempo a cada uno. Como norma
general dedicaremos una reunión al ver y otra al juzgar y al actuar, aunque
no es nada exagerado desglosar esta última en dos. Al comienzo de cada
reunión el responsable de equipo o el secretario (si lo hubiera) debe hacer
una síntesis de todo lo dicho en la reunión anterior.
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El momento del ACTUAR no debe ser una mera
fórmula o algo que hagamos para salir del paso. Se debe tener un verdadero
sentido de conversión a Dios. Debemos pensar que la Acción Católica se ha
caracterizado a lo largo de su historia por las acciones frutos de sus
compromisos. Si de nuestros grupos no surgen compromisos decididos a
cambiarnos a nosotros y a nuestro entorno, deberíamos plantearnos si vivimos
en profundidad el espíritu y método de la revisión de vida.
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Si parece oportuno, según el tiempo
disponible, al final de cada revisión, el consiliario o un miembro del
equipo puede hacer una breve celebración de la Palabra que ilumine todo el
proceso realizado (oración, lectura del Evangelio, preces y Padre nuestro).
B. Esquema
simplificado
La revisión de vida es un acto contemplativo.
Debe comenzar con una oración (cuidadosamente preparada por un miembro del
grupo) que sitúe al equipo en actitud de fe, ante la presencia de Dios.
1. Ver.
Encuentro con la realidad
Lo más importante de este primer momento es
llegar a descubrir una actitud (sea positiva o negativa) que todos los miembros
del grupo podamos hace nuestra. El hecho de vida nos ayudará a encontrarla, pero
no es lo más importante del ver. En el ver nunca se analiza a nadie, sino que se
busca la actitud que todos los miembros pueden asumir como propia.
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Cada miembro del equipo presenta un hecho
de vida correspondiente al tema Propio (si no es personal, a través del VER
estaremos juzgando al prójimo, a vez que no miraremos en nuestro interior
para cambiar nuestra forma de actuar), concreto y expuesto con delicadeza y
discreción.
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Elección de uno de los hechos presentados:
actual, común, importante para el equipo, acorde con el tema. Es
importantísimo tener en cuenta que se elige el hecho de vida en si mismo y
no a la persona que lo ha expuesto.
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La persona cuyo hecho ha sido elegido hará
una descripción más amplia del mismo (causas que lo provocaron,
consecuencias que produjo, reacciones ante el hecho) sin juicios ni
valoraciones, sino simplemente con el objeto de facilitar la búsqueda de la
actitud que dicho hecho encierra.
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Centrar el hecho: se trata de buscar la
actitud profunda que se esconde tras el hecho. La actitud deberá poder
resumirse o en una sola palabra o en una pequeña frase. Una actitud no
admite divagaciones.
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Universalización de la actitud. Todos los
miembros del equipo deberán poder hacer suya la actitud descubierta tras el
hecho de vida. Cada miembro del grupo expondrá muy brevemente un momento de
su vida en el que ha participado de la actitud encontrada.
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Tiempo de interiorización. Ver esa actitud
con los ojos de Dios. Contemplar cómo el Señor participa de ella (si es
positiva) o cómo nos enseña a cambiar la (si es negativa).
2. Juzgar.
Encuentro con Dios
En este segundo momento no se trata de juzgar a
los demás, sino de contemplar desde Dios la vida contrastando su actitud con la
nuestra. A la vez, este paso de la revisión de vida servirá para una
profundización en la Sagrada Escritura y un acercamiento al Magisterio de la
Iglesia, que si se hace debidamente supondrá una riquísima fuente de formación
para el militante.
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Tiempo de silencio para contemplar la
actitud de Jesús y contrastarla con la actitud elegida.
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Cada miembro aporta un texto de la Sagrada
Escritura y/o del Magisterio de la Iglesia, que tenga que ver con la actitud
elegida. Conviene que el pasaje sea citado textualmente, aunque
posteriormente demos una breve explicación del porqué lo hemos elegido.
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Apertura a la luz aportada por los textos,
tanto por el mío como por los que hayan aportado los demás. Se trata de
escuchar a Jesús, no de hacerle coincidir con mi parecer. Esta luz pondrá en
contraste la actitud de Jesús con las nuestras.
3. Actuar. Dios
sigue actuando.
Se trata de ver cómo debo actuar a partir de la
luz recibida de Dios. Es un paso tan importante como los dos anteriores, y en
cierto modo más, pues es aquí donde plasmamos de forma concreta nuestro deseo de
cambiar y asemejarnos más a Jesús
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Cada miembro señala las llamadas de Dios
recibidas en la reunión a nivel personal, social, eclesial.
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Formulación personal de un compromiso
acorde con la llamada de Dios. El compromiso debe ser una acción concreta
(lugar, tiempo, personas), inmediata, posible y revisable.
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Formulación de un compromiso comunitario
para el equipo e incluso para todo el centro (cuando sea posible). Las
grandes acciones de la Acción Católica han surgido de serios compromisos de
grupos y de centros.
La reunión concluye con una oración que brota
del contexto de la Revisión de vida, y que permite a los miembros del equipo
expresar su propia experiencia personal (Acción de gracias, Preces).
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